!BIENVENIDOS!

Al día de hoy, hace algo así como 4 años que jugué squash por primera vez.

Mmmh, la primera impresión, resultaba muy divertido lograr pegarle a la pelota, lo normal era tirar un raquetazo al aire, las trayectorias de mi raqueta no eran muy distintas a las de un matamoscas.

Después de unas cuantas sesiones, el pegarle a la bola era algo habitual, con lo que la nueva diversión consistía en poder darle un raquetazo sabroso o alcanzarla corriendo a donde se fuera. Al paso de poco tiempo, lograr ponerla en un rincón donde nadie la alcanzara era el objetivo y ver a mi contrincante tratando de llegarle retorciéndose como gato lanzado al agua y abanicando era lo divertido.

Empecé a darme cuenta de algo, ir al gimnasio iba dejando de ser la tarea obligatoria del día y convirtiéndose en el premio anhelado luego de un ardua jornada de trabajo. Ya no existía el pretexto cualquiera para faltar, había desaparecido el concepto “hacer ejercicio es aburrido pero necesario”. Y es que me iba dando cuenta que en el squash, si acaso hay algo aburrido, es hacer reta para entrar a la cancha.

Ha pasado el tiempo y este gusto por jugarlo cada vez es mayor, los objetivos cada vez mas claros y específicos. El balance a la fecha ha sido del todo positivo.

Es por eso que hoy inicio este pequeño proyecto, deseando regresarle a este bello deporte un poco de lo mucho que me ha dado, poniendo mi grano de arena en su difusión y deseando compartir y -con un poco de suerte- contagiar el gusto que provoca practicarlo, creo firmemente que a través de la práctica del squash nos convertimos en mejores personas, nos allegamos de buenos amigos dentro y fuera de la cancha, y le hacemos un tremendo bien a nuestro cuerpo.